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Coco Chanel: Biografía de la dama de la austeridad

coco chanel

“Ocuparse de sí mismo es lo que más envejece”, decía Coco Chanel, que devolvió la libertad a la mujer. Luchadora y orgullosa, defendió hasta el final su gran principio: se triunfa con lo que no se aprende, es decir, con lo que se es.

Sin estudios

No tenia estudios ni ningún tipo de preparación. Había crecido entre los muros de un orfanato y las paredes asfixiantes de la casa de unas tías estrictas en un pequeño pueblo de provincias.

Tampoco sabía dibujar ni hacer un solo boceto, pero tenia talento y… orgullo. Por eso, decidida, llegó a París, escapando así de un futuro incierto. Pequeña y enjuta, la encorsetada moda de la Belle Epoque que imperaba en ese momento en París no se adaptaba a la fisionomía de la costurera: “Intenté ocultar con bolsillos delanteros lo que no tenia. En cambio, las otras lo llenaban todo con sus pechos monumentales”, contaría en más de una ocasión.

Eso no le iba, tampoco las plumas, los rellenos, los corsés, que impedían el movimiento, y decidió cambiarlo. Hacía falta sencillez, comodidad, claridad, y ella ofreció todo eso. Inventó el jersey, liberó el cuerpo, acortó los vestidos, eliminó el corsé, convirtió el uniforme del orfelinato en estandarte del buen gusto.

Reinventando la moda

Supo reinventar la moda como se reinventó a sí misma. Disfrazó sus orígenes y su timidez bajo una dureza de carácter que todos temerían. Sin embargo, todo lo que hacía tenía su origen en aquella infancia contrariada que tanto le había afectado, marcada por la soledad como ella contaría:

“Mi vida es la historia -a menudo el drama- de la mujer sola, de sus miserias, de su grandeza, de la lucha desigual y apasionada que tiene que llevar conmigo misma, contra los hombres, contra las seducciones, las debilidades y los peligros. Sola, sin marido, hijos ni nietos”.

Creer en uno mismo

“La calidad moral, el arte de resultar encantador, el gusto, la intuición, el sentido Interno de las cosas de la vida, nada de eso se aprende. Ya desde la infancia estamos completamente formados; la educación no cambiará nada. Es inútil tener profesores.

Los profesores han echado a perder a más personas (sobre todo a mujeres) de las que han formado”. De ella misma dirá que su saber nunca tendrá nada que ver con lo que enseñan los profesores. En los libros encontrará todo el saber del que va a alimentarse.

La rebeldía crea un ser con defensas

“Detesto rebajarme, doblegarme, humillarme, disimular lo que pienso, someterme, no hacer lo que me de la gana -decía-. He sido una niña rebelde, una enamorada rebelde, una modista rebelde, un auténtico diablo. Mis tías no eran malas personas, pero yo creía que sí, lo cual es lo mismo.

En el fondo, el Mont-Doré donde crecí, no era tan terrible, pero para mí lo era y precisamente aquellas experiencias de entonces son las que me han hecho fuerte. Mi armazón se lo debo a aquella educación tan dura.

Está claro que el orgullo es la clave de mi mal carácter, de mi independencia, de mi insociabilidad; también es el secreto de mi fuerza y de mi éxito: es el hilo de Ariadna que me permite encontrarme a mí misma. Mi infancia fue espantosa, pero no lamento nada. He sido ingrata para con mis malvadas tías; les debo todo: un niño rebelde se convierte en un ser con defensas y muy fuerte. Los orgullosos sólo conocen un bien: la libertad”.

Saber aceptarse

“No todas las mujeres son Venus. Sin embargo, no hay que esconder nada; lo que tratamos de disimular no hace sino ponerse más en evidencia. Hay que saber jugar, ser astuto con los defectos; si se sabe utilizarlos, se consigue todo -explicaba Chanel-,

El arte de la moda está en saber favorecer: subir el talle por delante para hacer que la mujer parezca más alta; bajarlo por detrás para evitar los traseros caídos. Cortar el vestido más largo por detrás porque si no respinga… La extravagancia anula la personalidad”.

Biografía

  • 1883. Nace en el hospicio de Saumur, hija natural de una tuberculosa y de un comerciante.
  • 1895. Fallece su madre y su padre la deja en un hospicio. Gabrielle nunca lo superará.
  • 1904. Se va a vivir con un oficial, Etienne Balsan.
  • 1910. Con la ayuda de su amante. Boy Capel, crea su tienda Modas Chanel.
  • 1914. Impone su estilo a las mujeres de la alta sociedad.
  • 1919. Capel, el gran amor de su vida, fallece en un accidente de coche.
  • 1931. El duque de Westminster la deja, a los 48 años, para casarse.
  • 1939. Al estallar la guerra, se retira.
  • 1954. Tras 15 años de silencio desembarca de nuevo en París. Tiene 71 años.
  • 1971. Muere sola en el Ritz de París.