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¿Cómo olvidar el pasado y vivir el presente?

vivir en el presente

Quien mira continuamente hacia atrás suele tener un gran miedo a vivir el ahora. Así, el pasado resulta seguro y tranquilizador porque acabó, mientras que el presente está ahí con todos sus desafíos. Un mundo ficticio que nos aísla de la realidad.

El presente me resulta muy difícil de vivir. Me cuesta cumplir horarios y tener que comportarme como un adulto. Estoy siempre pensando en el ayer, como si me hubiera quedado atrapada en la época feliz del colegio.

Aceptar el presente

Me cuesta aceptar que haya terminado, comenta Susana, de 24 años, quien añora sus años de adolescencia y los revive en su imaginación, para escapar de sus responsabilidades.

“El pasado tiene el engañoso encanto de lo seguro. Quien en él se afinca no se equivoca porque tiene todo resuelto, ya que ve la vida por un espejo retrovisor, que son sus referencias sobre lo que ya ha vivido. Pero, ¿es vida la que se hace añorando un pasado que definitivamente se fue para no volver?”, opina el psicólogo clínico Eduardo Brignani.

Para Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, la neurosis es vivir de lo que ya no existe, de recuerdos a los que se otorga una fuerza tal como si sucediesen en el momento presente. Se trata de un presente imaginario que sólo existe en la mente de la persona que lo recrea.

Presente imaginario

Lo cierto es que cada persona tiene una especie de programa interno para observar el mundo. Quienes están apegados al pasado suelen ser melancólicos y depresivos, ya que se orientan por algo que ya no está. Quizá se deba también a querer volver a vivir situaciones para corregirlas, en un estado de inconformismo obsesivo.

Como Adela, divorciada de 45 años, quien aún lamenta una elección que hizo: “Jamás debí haberme casado con Raúl. Ese hombre no era para mi, siempre me maltrató y no supe reaccionar. Me redujo a ser poco más que una cosa que dependía de él. ¿Cómo fui capaz de dejarme dañar así y no decir nada?

Cuando decimos “si pudiera volver a esa situación, me comportaría de un modo más inteligente”, se trata de un juicio erróneo.

Un sufrimiento inútil Creemos que actuaríamos de otra manera porque ha pasado tiempo y la experiencia hace que veamos otras maneras de reaccionar.

Sin esos elementos de juicio, obraríamos de igual forma, por tanto resulta inútil torturarse por lo que se hizo o se dejó de hacer en el pasado. “Por otra parte -señala Brignani-, quien culpa de su presente a sus padres, su pareja, su educación o su origen, no tiene posibilidad de modificar nada.

Al mirar hacia atrás, se estanca en lo que pudo ser y no fue, y se pierde la magia del aquí y el ahora. Resulta así prisionero de sí mismo y de una vivencia pasada que le impide estar en el momento actual”. Como dice Deepak Chopra: “El pasado es una historia y no existe”.