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Conocerse a través de los sueños

Conocerse a través de los sueños

Noche tras noche me veía de nuevo en el colegio, pero con 30 años. Tenía que repetir curso con asignaturas muy distintas a las de entonces. La escuela estaba rodeada de agua en la que había que meterse para acceder al edificio principal.

En ella me encontraba con antiguos compañeros, profesores, colegas de mi trabajo, personajes de la vida pública, amigos y familiares. Me sentía angustiada. Poco a poco, con ayuda profesional, fui entendiendo que el mensaje de esos sueños era que tenía que aprender algo de mí misma (de ahí que apareciera el colegio) y que si las asignaturas eran diferentes era porque había orientado equivocadamente mi carrera y mi vocación”, cuenta Violeta, periodista de 34 años.

¿Por qué inquietan ciertos sueños? ¿Qué quieren decirnos? ¿Qué vivimos a través de ellos?

El filósofo, psicoterapeuta y catedrático de Antropología de la Universidad de Salamanca y uno de los mayores expertos en sueños de España, Luis Cencillo, define los sueños como fenómenos psíquicos que se producen porque el cerebro cambia el funcionamiento cuando la persona duerme, variando así sus contenidos mentales.

“Estos contenidos -continúa el especialista- transmiten información al soñante (que no tiene que ver con el soñador) a través de un lenguaje simbólico. Los mensajes de los sueños son siempre veraces. Es una verdad relacionada con sus emociones, percepciones, deseos, miedos, intuiciones o maneras de entender la vida en el momento presente.

Por eso, los sueños pueden emplearse como diagnóstico en psicoterapia, pero también pueden servir como herramientas de sanación y transformación personal.

Herramientas del inconsciente

Beatriz Fernández del Castillo, autora de La clave está en tus sueños y creadora del método Autotransformación dirigido al conocimiento y desarrollo de la propia capacidad personal a través de los sueños, afirma que “cuando una persona se entrena en el autoconocimiento a través del lenguaje simbólico, se da cuenta de que la realidad no es otra cosa que la materialización de lo que uno piensa de sí mismo y que, cuando cambiamos el patrón interno que produce esa creencia, podemos modificar también la realidad”.

Beatriz lleva años aplicando su método en los talleres que organiza periódicamente. El fin de la especialista es que sus alumnos conecten con su propio poder interno para que sean ellos mismos los que escriban y dirijan su vida, interpretando las informaciones codificadas que vienen en ella.

Antonio Vela, uno de los pocos psiquiatras en España que trabajan con sueños en consulta, coincide con Beatriz señalando que los sueños aportan soluciones: “Los sueños repetitivos, por ejemplo, nos avisan de que existen problemas emocionales no resueltos y esclarecen la solución.

Incluso las pesadillas propias del síndrome postraumático que llevan a la persona a soñar una y otra vez con el trauma (por ejemplo, el superviviente de un atentado recreará en sueños repetidamente el evento vivido) tienen como fin supurar el dolor, ayudando a la persona a que elabore el duelo del suceso que le marca”.

En el inconsciente está toda la información que necesitamos para vivir mejor. Luis Cencillo insiste en que el inconsciente no es, como se empeñaba Freud, el saco oscuro de los deseos reprimidos y los traumas, sino el lugar donde convive todo nuestro pasado personal y el que compartimos con el resto de la humanidad.

En consecuencia, “es absolutamente falsa la creencia de que los sueños sean la expresión metafórica de nuestros deseos”, aclara Beatriz F del Castillo.

Pero si los sueños nos dan lecciones y herramientas, ¿por qué nos angustian tanto? “Porque reflejan lo que nos está ocurriendo en el presente -añade la especialista-. Las personas que en su día a día viven angustiadas, sumidas en el temor, generan durante la noche pesadillas que hablan de todos esos conflictos diurnos a los que se enfrentan.

Camino de transformación

¿Cómo descodificar lo que soñamos? ¿Cómo entender su significado? Lo primero que hay que tener en cuenta es que todas las imágenes tienen que ver con nosotros mismos. La mayoría de los símbolos que aparecen son personales (aunque los escenarios puedan ser metáforas colectivas, como por ejemplo si soñamos con agua, el contexto al que se refiere es el mundo de nuestras emociones).

Cuando soñamos con otras personas, de nuestro entorno o de la vida pública, incluso con animales u objetos, éstos se refieren a la interacción de distintas facetas de nosotros mismos que forman lo que Del Castillo llama “patrones”: “Son pautas internas que nos hablan de lo que pensamos y sentimos de nosotros mismos y de cómo actuamos en consecuencia.

En los sueños, los patrones están representados por personajes; cuando estamos despiertos, lo están por personas que provocan en nosotros cualquier tipo de reacciones emocionales”, explica la especialista. Y nos pone un ejemplo: “Cuando decidí dejar mi trabajo en el marketing para dedicarme íntegramente a los sueños, me asaltaron las dudas.

Entonces empecé a soñar frecuentemente con mi amiga, Francesca, la persona que más me ha empujado a aceptar los retos en mi vida. Ella representaba en mis sueños la parte de mí misma que creía en el proyecto y que debía empujarme a conseguirlo”.

En el proceso de transformación a través de los sueños, el paso más importante es el de identificar nuestros patrones internos inconscientes, tanto positivos como negativos, responsabilizarse de ellos, integrar los positivos y cambiar los negativos, para poder transformar la realidad.

Curar heridas

Los patrones se identifican a través de los personajes que aparecen en los sueños y de las proyecciones que hacemos en la vida real. De esta manera, añade Fernández del Castillo, “cuando nos molestan (o nos agradan) rasgos de la personalidad de otras personas es porque están dentro de nosotros.

En el caso de los negativos, para identificarlos basta con pensar en un conflicto que tengamos con una persona, escribir lo que le diríamos para que cambiara y después hacemos a nosotros mismos esas preguntas.

Así, si nos duele la desconfianza de los demás, debemos preguntamos, ¿en qué área de nuestra vida estamos siendo desconfiados? Y quizá descubramos que lo estamos siendo con nosotros mismos”. En el caso de las positivas, se trata de reconocer en nosotros las cualidades admiradas en otros, como puedes ser, por ejemplo, la voluntad.

Cuando hemos localizado el patrón, lo siguiente es entender cómo se ha formado en nosotros (su origen) y ponerlo a negociar con su opuesto, es decir, con la parte de nosotros mismos que reconoce ese modelo en el interior y que desea cambiarlo.

Así, si deseamos hacemos más confiados o queremos desarrollar la voluntad, podemos ir dando pequeños pasos al tiempo que nos imaginamos en un futuro cercano siendo confiados y voluntariosos.

De esta manera, al pensar sobre nosotros mismos de forma diferente a como lo hacemos habitualmente conseguiremos crear otra realidad, lo que se reflejará también en lo que soñamos, sentencian Beatriz Fdez. del Castillo y Antonio Vela.

El psiquiatra pone un ejemplo de su práctica clínica, la de un hombre que fue a verle con una depresión provocada por un conflicto interno: “A pesar de que el padre ya había muerto, mi paciente soñaba continuamente con él. Estos sueños le recordaban una y otra vez su rechazo.

Cuando empezó a sanar esa relación dentro de él, sus sueños cambiaron: en el último excavaba la tierra para encontrarse con su padre”.

Cómo aprender a utilizar los sueños

Preparar cuaderno y bolígrafo (también podría ser una grabadora) cerca de la cama.

Antes de dormir, relajarnos, intentando visualizar el sol en nuestra mente. No en vano, el sol es símbolo de dar luz, claridad en los pensamientos.

Pensar en lo que deseamos saber y formular una pregunta antes de dormirnos.

Visualizarnos dormidos, teniendo sueños, despertándonos, recordándolos con claridad y apuntándolos.

Transcribir el sueño (es importante poner la fecha) después ordenarlo. Primero, darle un título. Luego, centrar el escenario (si se desarrolla en la tierra, habla del plano material; los que lo hacen en el aire, se refieren a la mente; si es en el agua, de las emociones y si aparece fuego, de lo espiritual). Por último, identificar a los personajes (los femeninos se refieren a los sentimientos; los masculinos, a los pensamientos).

Soñé que al regresar a casa habían entrado a robar. En el baño se habían llevado la taza, tapando al agujero y la tubería como si no hubiera existido, y también habían quitado el grifo del agua caliente poniendo uno de agua fría en su lugar.

Me agobia la idea de que alguien haya entrado en casa y tocado mis cosas, pero sobre todo me angustia y me desasosiega la idea de que se llevasen mi inodoro.Cristina, 38 años

La casa nos representa a nosotros mismos. Cuando la soñante no se hace responsable y huye de sus problemas, se “ausenta” de su casa, de sí misma.

Y cuando eso ocurre deja la puerta abierta a que otros le roben su bienestar y tranquilidad. La inconsciencia, la dependencia, la duda, la desconfianza en uno mismo, el miedo o el rencor suelen ser los “ladrones” interiores más comunes. Los elementos psicológicos liberadores son la comprensión, el perdón o el análisis, y si no funcionan correctamente, corremos el riesgo de almacenar negatividad.

Cuando no eliminamos bien esos miedos y dudas, comenzamos a desconfiar de nuestro poder y eso nos limitará en futuras experiencias. En este caso no hay inodoro, es decir, no tiene capacidad de deshacerse de sus negatividades mentales y emocionales, y eso conlleva un envenenamiento del sistema psíquico. Por eso le angustia y le desasosiega.

El grifo simboliza nuestra fuente de agua (la expresión emocional), mientras que la temperatura hace referencia al calor del amor o a la frialdad provocada por la falta de éste.

La imagen refleja un cambio en su actitud. Al no poder deshacerse de su negatividad, la soñante no es capaz de generar sentimientos amorosos (calor) y se ha convertido en fuente de frialdad, exponiéndose de esta manera a sufrir aislamiento y soledad