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¿Estamos preparados para el otoño?

estamos preparados para el otoño

Con la llegada del otoño comienzan muchos cambios, las rutinas, los colores que elegimos para vestimos, el tipo de actividades que hacemos, la alimentación…, que alteran el estado de bienestar que se ha venido disfrutando desde la llegada del buen tiempo.

Por este motivo, cuando los días empiezan a acortarse, la temperatura desciende, aparecen los días lluviosos, etcétera, y el estado de ánimo comienza a cambiar precisamente por la percepción de pérdida de los factores positivos del buen tiempo. El organismo entero ha de amoldarse y adaptarse a la nueva etapa y esto supone un sobreesfúerzo, porque el mal tiempo está asociado con la vuelta a las rutinas, que a veces no nos apetece retomar, la vuelta a los horarios y las obligaciones.

¿Cómo prepararnos para el cambio?

La mejor manera es fijamos y aprender a destacar aquellos elementos que nos resulten mínimamente agradables con respecto a lo que estamos viviendo en cada estación, pues sin duda cada una de ellas tiene su encanto. Por ejemplo, en otoño los colores son espectaculares, todo se tiñe de un naranja y rojo espléndidos, la temperatura se templa, etcétera.

En invierno se pueden hacer deportes, como el esquí, que no se pueden practicar en verano. También debemos cuidar la alimentación, aportar a nuestro organismo aquellos nutrientes necesarios que requiere cada estación; realizar algún tipo de actividad física que nos ayude a mantener estable nuestro nivel de endorfinas y ocupamos en desarrollar actividades positivas e interesantes, como relacionamos con los amigos y personas queridas, es la mejor manera de mantener estable nuestro estado de ánimo y disfrutar de la vida.

¿Que pautas nos puedan ayudar a superar esos momentos?

Ocupamos, no preocupamos. Pensar en positivo, no en negativo. Destacar lo bueno, no lo malo. Relativizar las cosas, no dramatizarlas. Rodearnos de gente que nos gusta, no aislarnos ni relacionarnos con gente que nos desagrada. Utilizar un lenguaje cargado de términos positivos, no negativos. Realizar actividades gratificantes y divertidas. Utilizar el sentido del humor. Y observar lo bueno de las personas y decírselo.

¿Qué cambios trae consigo esta estación en los comportamientos?

Hay cambios importantes: de nuevo el trabajo, a veces excesivo, lo que hace que mucha gente coma de cualquier forma, sin prestar atención a la comida, y la disminución de las horas de luz que puede afectar a muchas personas. El frío y la falta de luz, ya que anochece antes, hace que sea más difícil hacer ejercicio al aire libre.

¿Qué alimentación es la adecuada para estas fechas? ¿Debemos cambiar nuestros hábitos alimenticios?

Hay que volver a los platos de cuchara e intentar no abusar de la comida rápida, de aquellas comidas que se hacen sin dar valor al acto de comer, mientras se camina por la calle, se conduce o se ve la televisión… y que habitualmente son de bajo coste, pero también de bajo valor nutricional.

¿Esta época favorece enfermedades como la gripe o los catarros?

Un resfriado, catarro o gripe tienen síntomas muy similares, aunque un catarro es leve y la gripe es más grave.

Ambas enfermedades están causadas por virus. La cultura popular siempre ha establecido que la vitamina C es buena para los catarros, pero ¿cuál es la evidencia científica?

Para aclarar este cuestión se ha realizado una revisión sistemática de todos los estudios científicos sobre este tema, sobre todo en cuanto a si la vitamina C puede reducir la incidencia, duración y severidad del resfriado común, cuando se usa como profilaxis o tras el comienzo de los síntomas.

Se evaluaron casi una treintena de estudios, que supusieron más de 11.000 personas y de los resultados se dedujo que la suplementación con vitamina C no reduce la incidencia de resfriados en la población general, pero sí en las personas sometidas a ejercicio físico intenso, deportistas, y/o ambientes fríos.

Así mismo, también se encontró un cierto beneficio en cuanto a una menor duración y a una menor severidad del resfriado en las personas que tomaban vitamina C de forma natural, lo que indica que ésta debe jugar algún papel en los mecanismos respiratorios de defensa. Sin embargo, no se ha demostrado ningún beneficio cuando se toma después del comienzo de los síntomas del catarro.