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¿Imaginación curativa? Aprende a hablar a tu cuerpo

imaginación curativa

Las imágenes, las historias y los sueños influyen en gran medida en nuestra fisiología. Las grandes tradiciones médicas se especializaron en acceder al cuerpo mediante lo imaginario.

Las sensaciones

Déjate guiar por tus sensaciones. Estás en la cocina, en primavera. Déjate llevar e imagina una hora del día, los fogones, la pila, los armarios.

Encima de la mesa, tu atención se fija en una hermosa naranja. Grande, rebosante de zumo. La coges con la mano y notas su peso, la textura de su piel brillante, la suavidad de sus grietas uniformes.

Con un cuchillo afilado, cortas con cuidado un trozo grande. Observa el dulce y perfumado zumo que empieza a gotear y a deslizarse sobre la tabla. Fíjate en el blanco lustroso del interior que contrasta con el naranja de la pulpa.

Ahora, imagina que introduces ese trozo de naranja en tu boca y siente el frescor de su sabor. Comienzas a salivar y muerdes lentamente la pulpa que libera un jugo dulce y ácido.

La imaginería mental

Este es un ejercicio que hace salivar a casi todos aquellos que se prestan a hacerlo. Constituye un clásico en los cursos de introducción a la imaginería mental, una técnica de hipnosis moderna, destinada a facilitar el control de las funciones corporales.

La simple evocación de imágenes es suficiente para desencadenar una respuesta fisiológica ante la cual tu voluntad no sabría reaccionar.

Los órganos que controlan nuestra salud -el corazón, las arterias, el intestino, las glándulas que segregan las hormonas, etc.-dependen de una parte del sistema nervioso

llamado autónomo, precisamente porque esta parte no está bajo la influencia de nuestra voluntad de manera consciente.

Por el contrario, reaccionan de inmediato ante las emociones y ante nuestra imaginación. Las imágenes, las historias, los sueños influyen en gran medida en nuestra fisiología.

Las grandes tradiciones médicas asumieron este hecho y se especializaron en acceder al cuerpo mediante lo imaginario. Hasta tal punto que algunos utilizaron esta técnica como práctica habitual en su sistema sanitario.

Imaginación curativa

Los estudios modernos han demostrado que se puede reducir las hemorragias en un 30 por ciento durante una intervención quirúrgica si se deja al paciente que imagine que controla las válvulas de las cánulas por las que circula la sangre en la zona operada.

Igualmente es posible facilitar el paso de aire a los bronquios obstruidos por asma haciendo que el paciente imagine un aspirador en miniatura que limpia los conductos atascados.

O reducir el dolor y la duración del parto al imaginar las contracciones como olas del mar que acercan, una a una, un precioso barquito a puerto.

El secreto del lenguaje del cuerpo es muy sencillo: ya sea un terapeuta quien lo aplique o uno aprenda por sí mismo: hay que evitar cualquier término complicado o abstracto que requiera un esfuerzo de comprensión.

Al contrario, hay que utilizar escenas concretas, simples. Sólo así podremos penetrar en lo imaginario del cuerpo e influir sobre él a través de los sentidos: evocación de imágenes, de sonidos, de sabores…

A veces, incluso podremos entablar un diálogo con éste. Me acuerdo de Jenny, directora comercial que rondaba los 50, cuyo marido e hijos eran muy exigentes.

Padecía una tos seca crónica cuya causa no se había podido identificar. Su médico le animó a que imaginara un animal que vivía allí, en su garganta.! tras unos minutos, ésta vio a un pequeño lobo abandonado y desdichado.

Cuando el médico le preguntó qué era lo que necesita el lobo, ella respondió: “Que se ocupen de él”.

Lo que esta mujer no se atrevía a reconocer, la imagen de un pequeño lobo, lo expresaba con libertad. “¿Y qué necesitaría para sentirse querido?”.

Respondió: Disfrutar más, tener más tiempo para sí mismo sin que le pidan nada a cambio, salir con los amigos, que nos acariciasen más a menudo, incluso aunque sea un simple masaje. ¡Nada del otro mundo!.

La paciente se echó a reír. El lobo se calmó y la tos desapareció. ¿Magia? ¿Ilusión? ¿O hablar o un lenguaje que el cuerpo comprenda?