Saltar al contenido

Juguetes sexuales ¿Pueden mejorar las relaciones?

tienda erotica

Los juguetes sexuales tienen una evidente función lúdica y son eficaces para solucionar problemas de erección o falta de deseo. Sin embargo, si los problemas que tiene la pareja son demasiado profundos, no siempre ayudan.

Parece una tienda más

Vista desde fuera parece una tienda moderna más: gran escaparate, alegre colorido, espacio diáfano, iluminación cuidada, dependientes jóvenes. Poco parece indicar que entre las paredes del establecimiento madrileño de La Juguetería se esconda la gran cueva de Ali Babá del sexo: una sucesión de vibradores, bolas vaginales, dildos, arneses, masajeadores, látigos y demás accesorios de última generación decoran la que es la primera tienda erótica femenina. Su estética dista mucho del sex-shop tradicional; también su público.

Entre sus clientes se encuentran desde parejas a chicas jóvenes; también acuden hombres y mujeres solteras maduras que escuchan atentamente las explicaciones que la sexóloga Charo Espín facilita sobre la utilización de cada juguete.

Este nuevo concepto de tienda responde a las nuevas necesidades del momento: parece que los juguetes sexuales han dejado de ser un tema tabú. Poco a poco, están más presentes en nuestra vida diaria, como indica el último informe Durex, que recoge un notable incremento de las parejas (hasta un 15 por ciento)que han incorporado un vibrador a sus relaciones sexuales.

Aunque todavía estamos a años luz de países como Australia o Estados Unidos (donde un 45 por ciento de las parejas los utiliza), hay que admitir que algo ha ocurrido para que empresas como Emotional Bliss -fabricantes de vibradores especialmente diseñados para ajustarse al cuerpo de la mujer- opten por la expansión de sus productos en nuestro país.

En los últimos años, España ha experimentado una revolución bajo las sábanas. No sólo los sex-shops han sufrido un lavado de cara; sino también nuestros prejuicios.

Sorprender al otro

El éxito de este consumo de juguetes sexuales se debe a un cambio en la mentalidad y en nuestra visión de las relaciones sexuales. “Hace tiempo que el rechazo a lo rutinario comenzó a crecer entre las parejas. I-a gente es más abierta y para entretener a su compañero ya no se conforma con lo experimentado hasta ahora”, señala Anet Groen, responsable en España de Emotional Bliss. Precisamente, la mayoría de las personas que recurren a los juguetes lo hacen con la intención de sorprender al otro.

Para Maritxell de 38 años, por ejemplo, es ante todo, un juego de pareja: “Con el vibrador llego antes al orgasmo, pero raramente lo he usado a solas. Lo que me excita es que sea mi pareja quien lo controle. Ahora busco un modelo nuevo, algo con que sorprenderle”.

Miguel Ángel Manzano, psicólogo del ISEP Clínic de Barcelona, considera que estos juguetes ayudan notablemente a mejorar la relación sexual: “Cualquier práctica diferente a la rutina acostumbrada implica haber establecido previamente un acuerdo entre la pareja; lo que significa que la confianza entre ellos supuestamente debe haber aumentado, algo que repercutirá en una mayor confidencialidad en el encuentro sexual”.

Lo difícil, sin embargo, es cómo dar el paso, cómo decirle a nuestra pareja lo que estamos pensando: “Es fundamental comunicar nuestras fantasías al otro, mostrarle la visión que tenemos del juego que queremos experimentar y contarle las inquietudes que provoca el juguete en nosotros”, indica Dolores Salinas, sexóloga y terapeuta del centro Cota5, de Madrid.

Desdramatizar situaciones

“Me animé a comprar uno porque me lo recomendó una amiga sexóloga, tras confesarle que nunca me había masturbado y que siempre había intentando, sin éxito, alcanzar el orgasmo a través del coito. Funcionó. El juguete me enseñó a auto-explorarme y darme placer, además de ayudarme a descubrir, por primera, vez mi cuerpo”, cuenta Clara de 31 años.

Según explica la sexóloga Salinas, “los juguetes sexuales son una herramienta muy útil para relajar tensiones, ayudamos a desdramatizar situaciones y desmontar miedos y pudores. En definitiva, ayudan a conocemos a nosotros mismos y a mejorar y resolver dificultades que pueden surgir en la relación sexual”

A pesar del boom que han experimentado estos juguetes, algunos se muestran reacios a utilizarlos o consideran que no les ayuda a mejorar sus relaciones, como confiesa Raquel, de 41 años: “Rafael apareció una noche con un anillo vibratorio y lo utilizamos, pero no sentí nada. Me parecía absurdo, artificial.

A mí lo que me gusta es el contacto cuerpo a cuerpo, el calor de unos dedos acariciándome”. ¿Un caso aparte? No, matiza Francisca Molero, sexóloga en el Instituto de Sexologia Clínica.

“Nadie es un bicho raro porque no le guste un juguete o cualquier otra práctica sexual diferente a la habitual. Es tan lícito que la pareja necesite escenificaciones o utilizar accesorios para excitarse, como aquella que prefiere estimularse con el hecho de acariciarse lentamente. De lo que se trata es de sentirse bien”, señala Molero.

¿Siempre eficaces?

Los juguetes sexuales tienen su evidente función lúdica, pero también han manifestado una gran eficacia en disfunciones de anorgasmia, problemas de erección, falta de deseo, inhibiciones, dificultades de penetración y aversión al coito.

“En terapia es cierto que los juguetes son muy útiles como recursos porque como incorporan el componente divertido, de risa, de cierto ridículo, hacen que la tensión y la ansiedad que muchas personas manifiestan a la hora de enfrentarse al acto sexual desaparezca -comenta la doctora Molero-.

Aunque no resuelven por sí solo ningún problema sexual, sí que son un buen recurso para compartir y disfrutar. Pero no se puede recomendar a todo el mundo. Hay que conocer las circunstancias que rodean a cada uno.

Por ejemplo, en un problema de aversión al coito no podemos recomendar el uso de un pene artificial sin que previamente haya habido un entrenamiento con técnicas cognitivas y de conducta adecuadas a la problemática”, concluye la especialista consultada.

El hombre es reducido a un pene

La venta de accesorios sexuales para mujeres en una tienda de moda chic lleva al filósofo y psicoanalista francés Daniel Sibony a preguntarse sobre la necesidad del hombre en la vida de la mujer.

Lo que choca o sorprende es que no se vendan en un sex-shop, originariamente para hombres, sino en una tienda para mujeres, y que estos objetos sexuales sean vendidos por mujeres guapas, con una simplicidad y naturalidad desconcertantes.

Estos objetos, dirigidos a la mujer cuando tras una ruptura reemplazan al hombre y a su sexo, muestran el cansancio que siente la mujer ante la idea de Iniciar una nueva relación sentimental.

Enarbolando así los accesorios sexuales, parece que la mujer no quiere depender del deseo masculino. Sin embargo, son muchos los solteros o solitarios que empiezan a ahogarse dentro de su independencia y autonomía, y que buscan, precisamente, un poco de dependencia, de amor, crear ciertos lazos con el otro.

Si los juguetes sexuales convierten al hombre en “Inútil” y sólo se le ve como un pene, es porque el dolor interno de esas mujeres es grande. Han sido heridas en varias ocasiones y sufren