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La miel, un dulce para la piel

miel

Repara y revitaliza porque hidrata de forma duradera, mientras suaviza y calma… La miel es para la piel una dulce tentación en la que, esta vez, puedes caer sin remordimientos ni moderación.

Cien por cien natural

Es el producto de temporada y no sólo para diluir en leche caliente o tomar sobre hojuelas. La miel también se sirve en crema, espuma o cristalizada; apetecibles texturas especialmente elaboradas para aplicar sobre las zonas más sensibles, secas o dañadas del cuerpo. Este edulcorante cien por cien natural “es antiséptico, nutre, hidrata y cura heridas”, explica Esther Silva, responsable en España de Apivita, empresa griega que investiga la efectividad de los productos de las abejas (miel, jalea real, polen, propóleo) en salud, nutrición y belleza desde 1979.

De hecho, Nikos Koutsianas, director general de la marca, es apicultor. “La miel repara, regenera y nutre las manos, los labios, la cara, el pelo y, en general, las zonas que están más en contacto con factores externos”, puntualiza Sonia Garnier, responsable internacional de comunicación de Nuxe. Desde este laboratorio de cosmetología natural, con la linea Reve de miel como uno de sus buques insignia, Sonia Garnier añade: “Debido a su composición, es útil en todo tipo de pieles.

En las jóvenes o sensibles aporta suavidad y protección; en las dañadas por el frío, ayuda a reparar; y en las maduras, a realizar la síntesis de las células. Es beneficiosa para todas las edades; desde bebés a ancianos”, resume Esther Silva.

Virtudes ancestrales

Así de dulce es con nosotros este producto, utilizado en 500 de las casi mil fórmulas medicinales y cosméticas conocidas del antiguo Egipto. El origen de tantas virtudes se encuentra en su rica composición, a base de carbohidratos, ácidos sulfúricos, aminoácidos, proteínas, elementos minerales, vitaminas y otras sustancias vegetales”, añade la responsable de comunicación de Nuxe.

Una sabrosa mezcla que para la piel supone un alimento de lo más energético. “La miel posee en su composición, azúcares simples (glucosa y fructosa) que son fácilmente asimilados por las células del cuerpo. Además, tanto los aminoácidos como las vitaminas. y los minerales que contiene favorecen la correcta nutrición de nuestra piel”. Esta, además, se repara y revitaliza a más velocidad cuando entra en contacto con el néctar.

Reparan zonas dañadas

Los azúcares así como los aminoácidos y las vitaminas, aceleran el proceso de reparación de las zonas dañadas y ayudan a restaurar la fina estructura de las células. Como éstas se encuentra estimuladas, su producción es más eficiente y el proceso de reparación se acelera, continúa Sonia Garnier.

Pero la miel también calma y suaviza. “El azúcar crea una capa superficial que protege la piel contra las agresiones externas ya que posee una acción sedante y previene cualquier problema de irritación”. Al mismo tiempo “ayuda a conseguir una buena hidratación y a sentir una piel confortable”.

Y todo esto sin olvidar que cada tipo de piel tiene otras “propiedades específicas que dependen de su lugar de origen y de las plantas que están cerca de las colmenas”. Así, por ejemplo, la de flor de naranjo tiene virtudes suavizantes, la de pino goza de una elevada acción reparadora y la de encina estimula la cicatrización de heridas.

Que este goloso ungüento destila bienestar se debe a su aroma delicioso, su textura tentadora, su color de lujo y porque un dulce, se tome como se tome, siempre está para chuparse los dedos.