Saltar al contenido

Viktor Frankl de la cámara de gas a la logoterapia

Viktor Frankl

Psicoterapeuta y padre de la Logoterapia, sobrevivió al holocausto y a la pérdida de su familia en los campos de concentración. Su legado es un canto al amor, la libertad, la sencillez y la permanente búsqueda de la felicidad.

Viktor Frankl pudo evitar convertirse en el preso número 119.104 del campo de concentración de Auschwitz.

Cuando los nazis invadieron su Austria natal, se hizo con un visado para exiliarse en Estados Unidos. “Sin embargo -escribió-, no me decidí a usarlo; sabía que en cuanto me marchase mis padres serían deportados”. En noviembre de 1941, el visado caducó. Menos de un año después, Frankl fue enviado a Auschwitz.

Superviviente

Optimista convencido, Viktor Frankl sobrevivió al holocausto gracias a su profundo conocimiento de la especie humana y a las conversaciones imaginarias que mantenía con Tilly, su esposa. “No sabía si estaba viva, pero no necesitaba hacerlo; nada podía alterar la fuerza de mi amor, de los pensamientos o de la imagen de mi amada”.

Licenciado en Medicina, especializado en Psiquiatría y padre de la doctrina de la Logoterapia ya antes de ser encerrado en el campo de exterminio, Frankl superó el horror que lo rodeó durante años y la incertidumbre de no saber qué había sido de los suyos.

Con la mirada puesta siempre en el futuro y la mente, en la imagen de Tilly encontró en Auschwitz el sentido de su existencia, lo que le llevó a dedicarse, una vez liberado, a contagiar a los demás su profundo amor por la vida.

Ayudar a los demás a través del humor

Amante de la libertad de cada hombre, a Viktor Frankl no le costó dar con el motor que movía al ser humano: el amor, “la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre”, como él decía. Ese amor, que consideraba un ejercicio de entrega total a sus semejantes, fue lo que le llevó a buscar el modo de hacer felices a sus compañeros en Auschwitz.

Y Viktor Frankl encontró la herramienta perfecta para conseguirlo: el sentido del humor. “Puede proporcionar el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación”, decía. Por eso, el psiquiatra buscaba sin descanso y sin sucumbir a la tragedia que le envolvía las risas de los demás prisioneros. Quería insuflarles ganas de aguantar hasta el final, esperanza, vida.

Gracias al sentido del humor y a esa búsqueda constante de la felicidad ajena, Frankl se salvó a sí mismo y supo sobreponerse al dolor que le aguardaba tras la liberación: la muerte de sus seres queridos.

Ver lo bueno

Según Viktor Frankl, “el hombre es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero, también, el que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración”. Para él, incluso en las situaciones más aterradoras, se podía llegar a encontrar siempre la grandeza del individuo.

El fundador de la Logopedia consideraba la libertad como un bien imprescindible asociado a la idea de la responsabilidad. Por eso recomendó que en la costa Oeste de los Estados Unidos se erigiera una estatua de la responsabilidad como complemento a la de la Libertad de Nueva York.

Encontrar el sentido de la vida

Cuando llegaba a su consulta un paciente desesperado, Frankl siempre les preguntaba: “¿Por qué no se suicida usted?”. A partir de ahí comenzaba una búsqueda del sentido de la vida, del camino a la felicidad. “El hombre necesita algo por lo que vivir”, escribió.

Encontrar ese algo era la base de la Logoterapia, una doctrina revolucionaria en la que el paciente descubría el inmenso valor de la vida a través de las preguntas lanzadas insistentemente por el psiquiatra.

Biografía

  • 1905. Nace en Austria en el seno de una familia judía.
  • 1925. Siendo estudiante de Medicina decide especializarse en Psiquiatría.Por primera vez se refiere a la doctrina de la Logoterapia.
  • 1936. Se especializa en Neurología y Psiquiatría.
  • 1939. Su clínica es la única de Austria que admite judíos.
  • 1941. Se casa con Tilly Grosser.
  • 1942. Él y toda su familia, excepto su hermana, son hechos prisioneros y trasladados a Auschwitz.
  • 1945. Termina la II Guerra Mundial y es liberado. Muere Tilly Grosser.
  • 1946. Publica “El hombre en busca del sentido“.
  • 1947. Se casa con Eleonore Schwindt.
  • 1970. Inaugura la cátedra de Logoterapia en la Universidad Internacional de San Diego (EEUU).
  • 1997. Muere en Viena.